Pañuelos al viento, cuecas y el entusiasmo de nuevas generaciones recorrieron ayer las calles de Pica, llevando el espíritu de Fiestas Patrias hasta distintos rincones de nuestra comuna. La Municipalidad de Pica, a través de la Oficina de DIDECO, realizó una nueva versión del tradicional Esquinazo Dieciochero, una jornada que convirtió plazas y espacios públicos en escenarios para celebrar nuestras raíces.
A bordo del clásico carrito arrastrado por un tractor municipal, las parejas de niños y jóvenes de la Escuela de Proyección Folclórica La Flor de la Cueca fueron los grandes protagonistas de esta jornada. Bajo el intenso sol y sin que el calor fuera impedimento, entregaron en cada presentación toda su energía, dedicación y amor por nuestro baile nacional, haciendo de cada cueca un homenaje a nuestras tradiciones.
Y mientras la cueca avanzaba por las calles de Pica, también iba encontrando a su gente: vecinos que se detenían, familias que se reunían y miradas que seguían el movimiento de cada pañuelo. Porque cuando un niño aprende a bailar nuestra cueca, no solo aprende sus pasos; toma entre sus manos una parte de nuestra historia y ayuda a que nuestras tradiciones sigan viviendo.
Desde Matilla hasta el corazón de Pica, el carrito fue llevando música y baile por distintos puntos de la comuna, haciendo que por un momento las calles cambiaran su ritmo y se llenaran de ese aire especial que trae septiembre. Y en cada lugar hubo quienes se acercaron a mirar, a aplaudir y también a compartir, recibiendo de la Oficina de DIDECO las infaltables empanadas y bebidas que acompañaron este encuentro.
Porque hay celebraciones que no necesitan grandes escenarios para sentirse especiales. A veces basta un pañuelo, una cueca y las ganas de compartir para que una tradición vuelva a cobrar vida frente a nuestros ojos. Y eso fue precisamente lo que ocurrió ayer en Pica: una fiesta que avanzó sobre ruedas, al compás de la música y de jóvenes corazones que, con cada vuelta y cada zapateo, nos recordaron que nuestras raíces siguen vivas cuando hay nuevas generaciones dispuestas a bailarlas.